El buscador perfecto
Traducción del artículo que escribí en el blog de Flaptor:
Hace unos meses Steve Newcomb de Powerset hizo la siguiente pregunta en LinkedIn: si pudieras construir tu buscador perfecto, cómo funcionaría?
Estaba releyendo las respuestas y me puse a pensar en lo que sería un buscador perfecto en el verdadero sentido de la palabra. Para mí, un buscador perfecto no sería una aplicación web en la que tengo que teclear una pregunta para obtener una respuesta. Sería más bien una extensión de mi propio cerebro.
El motivo por el que uso un buscador en primer lugar es porque existe cierta información que no conozco o de la que no me acuerdo. Me pasa seguido que estoy tratando de recordar una dirección, cómo hacer algo, etc. y mi cerebro no encuentra esa información. Ni siquiera sé si alguna vez la tuve! Un buscador perfecto sería como un segundo cerebro: un mecanismo telepático al que podría recurrir en esos casos. Ni siquiera tendría que formular una pregunta, funcionaría por asociación como lo hace mi cerebro.
Sin embargo, no me gustaría que este mecanismo se activara automaticamente. Es importante para mí conservar una distinción entre mis propias memorias (mi cache personal de información, si prefieren) y el conocimiento colectivo de la red global. Quizás una forma interesante de hacerlo sería teniendo una voz audible que me diga algo como: “me parece que no tenés lo que estás buscando, si te parece voy y lo encuentro”. Pensándolo mejor, eso se parece demasiado a Clippy de Microsoft. Por ahí sería mejor si yo pudiera activar el mecanismo en forma consciente, pensando algo como “buscador, estoy bloqueado. Por favor encontrame alguna información relevante”.
En un mundo perfecto, esta información sería cien por ciento confiable. No tendría más motivos para dudar de lo que me dice el buscador que para desconfiar de mi memoria cuando camino hacia el lugar donde recuerdo haber estacionado mi auto esta mañana. Es más, ya que estamos hablando de perfección, a veces el buscador podría generar contenidos de acuerdo con mis necesidades. Por ejemplo, si quiero una foto de un mono en un traje de buzo hablando por teléfono celular mientras anda en skateboard por la luna, el buscador me la sintetizaría.
Tal vez lo que acabo de describir no sea el buscador perfecto. Quizás algo así nunca exista, para bien o para mal. A lo que voy es que el paradigma de los buscadores como los conocemos hoy es muy primitivo comparado con lo que podemos imaginarnos. La pregunta que dio origen a este post me hace imaginar una discusión sobre el medio de transporte perfecto en el siglo dieciséis. Un grupo de artesanos europeos intercambiarían ideas sobre carruajes gigantes tirados por centenares de caballos sobre empedrados perfectos o barcos extremadamente eficientes con todas las comodidades de un palacio, resistentes ante las tormentas más severas y empujados por velas gigantescas hechas de la seda más fina (o algo por el estilo). Alguna mente aventurada como la de Leonardo podría pensar en una máquina voladora, pero estaría adelantándose a su tiempo.