Ogeid » 2007 » Julio

El buscador perfecto

Traducción del artículo que escribí en el blog de Flaptor:

Hace unos meses Steve Newcomb de Powerset hizo la siguiente pregunta en LinkedIn: si pudieras construir tu buscador perfecto, cómo funcionaría?

Estaba releyendo las respuestas y me puse a pensar en lo que sería un buscador perfecto en el verdadero sentido de la palabra. Para mí, un buscador perfecto no sería una aplicación web en la que tengo que teclear una pregunta para obtener una respuesta. Sería más bien una extensión de mi propio cerebro.

El motivo por el que uso un buscador en primer lugar es porque existe cierta información que no conozco o de la que no me acuerdo. Me pasa seguido que estoy tratando de recordar una dirección, cómo hacer algo, etc. y mi cerebro no encuentra esa información. Ni siquiera sé si alguna vez la tuve! Un buscador perfecto sería como un segundo cerebro: un mecanismo telepático al que podría recurrir en esos casos. Ni siquiera tendría que formular una pregunta, funcionaría por asociación como lo hace mi cerebro.

Sin embargo, no me gustaría que este mecanismo se activara automaticamente. Es importante para mí conservar una distinción entre mis propias memorias (mi cache personal de información, si prefieren) y el conocimiento colectivo de la red global. Quizás una forma interesante de hacerlo sería teniendo una voz audible que me diga algo como: “me parece que no tenés lo que estás buscando, si te parece voy y lo encuentro”. Pensándolo mejor, eso se parece demasiado a Clippy de Microsoft. Por ahí sería mejor si yo pudiera activar el mecanismo en forma consciente, pensando algo como “buscador, estoy bloqueado. Por favor encontrame alguna información relevante”.

En un mundo perfecto, esta información sería cien por ciento confiable. No tendría más motivos para dudar de lo que me dice el buscador que para desconfiar de mi memoria cuando camino hacia el lugar donde recuerdo haber estacionado mi auto esta mañana. Es más, ya que estamos hablando de perfección, a veces el buscador podría generar contenidos de acuerdo con mis necesidades. Por ejemplo, si quiero una foto de un mono en un traje de buzo hablando por teléfono celular mientras anda en skateboard por la luna, el buscador me la sintetizaría.

Tal vez lo que acabo de describir no sea el buscador perfecto. Quizás algo así nunca exista, para bien o para mal. A lo que voy es que el paradigma de los buscadores como los conocemos hoy es muy primitivo comparado con lo que podemos imaginarnos. La pregunta que dio origen a este post me hace imaginar una discusión sobre el medio de transporte perfecto en el siglo dieciséis. Un grupo de artesanos europeos intercambiarían ideas sobre carruajes gigantes tirados por centenares de caballos sobre empedrados perfectos o barcos extremadamente eficientes con todas las comodidades de un palacio, resistentes ante las tormentas más severas y empujados por velas gigantescas hechas de la seda más fina (o algo por el estilo). Alguna mente aventurada como la de Leonardo podría pensar en una máquina voladora, pero estaría adelantándose a su tiempo.

Diferencias entre web 2.0 y web 1.0

El otro día en LinkedIn, alguien preguntaba acerca de las diferencias entre las condiciones de negocios de la primera burbuja web y la época actual. Las ideas que se me ocurrieron fueron las siguientes:

- Solamente las empresas que tienen modelos de negocios probados y rentables intentan un IPO. El resto se conforma con sobrevivir lo suficiente para encontrar un camino rentable o bien ser adquirida por un valor relativamente bajo comparado con la burbuja de fines de los noventa.

- Los costos de iniciar un emprendimiento web son mucho más bajos que entonces. Por este motivo, uno puede jugarse a construir un prototipo de aplicación en unas pocas semanas, en su tiempo libre y a un costo similar al de cualquier hobby. Lo más probable es que no vaya a ninguna parte, pero siempre existe la posibilidad de crear el nuevo del.icio.us. Al menos uno no va a terminar perdiendo su casa para pagar los sueldos de veinte empleados mientras espera un milagro. Esto me hace imaginar que un crash 2.0 no sería tan violento como el de la primera encarnación de la burbuja.

- La publicidad ha demostrado ser un modelo de negocios viable para microempresas (de una a cinco personas). Si alguien es capaz de generar contenidos interesantes para un nicho que atraiga a una cantidad relativamente modesta de seguidores, puede generar un sueldo razonable para unos pocos. Lo que ya no es factible es crear un portal con cien empleados basado en la esperanza de ganar dinero con publicidad y e-commerce.

- La demografía de los usuarios ha cambiado. Existe una generación que creció con la web y que está dispuesta a usar aplicaciones que no habrían tenido sentido hace unos años. Las redes sociales son un buen ejemplo: Sixdegrees.com no era tan distinto conceptualmente de myspace, facebook o linkedin. La diferencia es que nadie supo qué hacer con ese sitio. Posiblemente se deba a que no existía la masa crítica de usuarios de hoy, en que para muchos de nosotros es difícil pensar en alguien conocido que no esté online.

La Nación no contrataría a Linus Torvalds

Hoy estaba mirando la página principal del diario La Nación y me encuentro con un enorme aviso pidiendo desarrolladores.

Lo que me sorprende de ese aviso es que ponen una edad límite de 33 años:

Requisitos que deben cumplir los postulantes:

Indicar remuneración pretendida

Edad: Hasta 33 años

Area de estudio: Análisis de Sistemas, Ing. Informática / Sistemas

Idioma: Inglés

En otros países como USA hay leyes que prohíben explícitamente este tipo de discriminación. En Flaptor la mayoría de nuestros desarrolladores superan esa edad y son enormemente productivos en base a su experiencia. En el desarrollo de software la juventud no lo es todo, aunque algunas empresas argentinas crean que contratar a una persona joven les da más posibilidades de tener alguien sin compromisos familiares que trabaje más tiempo por menos dinero.

A nosotros lo único que nos importa a la hora de buscar gente es la capacidad y las ganas. No nos importa la foto en el currículum ni la edad. Sabemos que el tiempo de una persona experta puede ser mucho más efectivo que el de alguien con menos experiencia que tiene que resolver un problema por primera vez. Si en otros lugares te dicen que sos demasiado viejo o no les gusta tu foto, sos bienvenido a entrevistarte con nosotros.

Algunos programadores top del mundo que no calificarían para La Nación:

Linus Torvalds
Guido Van Rossum (creador del lenguaje Python, trabaja en Google)
Miguel de Icaza

(podría agregar decenas de ejemplos sin pensar cinco minutos)

Me pregunto si en La Nación estarán buscando desarrolladores de software que además sirvan como futbolistas.