Mi teclado ergonómico
Durante este último mes estuve trabajando en un software que me tuvo bastante más ocupado de lo usual. Varios días me pasé más de doce horas seguidas frente al teclado, programando cientos de líneas de código. Quizás porque los años no pasan en vano, comencé a experimentar molestias en las manos, algo que rara vez me había ocurrido antes.
Dado que para los profesionales del software poder teclear es sinónimo de tener trabajo, decidí empezar a cuidarme un poco. Leí algo sobre ergonomía y recordé un teclado que había visto en los escritorios de distintos compañeros de trabajo a lo largo de los años en el Silicon Valley. Es el Kinesis ergonomic keyboard, en sus varios modelos. Yo me decidí por el Advantage, con conector USB:

Un conocido mío con el que hablé terminó de convencerme y decidí darle una oportunidad (durante 60 días se puede devolver sin costo). Lo encargué directamente del fabricante, a un precio diez veces mayor que el un típico teclado de marca razonable. Luego de llevar una semana usándolo debo decir que lo vale, al menos para mí. Mis manos me lo agradecen.
La idea del teclado es distribuir un poco mejor el trabajo entre los dedos de las dos manos y minimizar los movimientos forzados de las muñecas. Para esto se le asignan más funciones a los pulgares: cada uno tiene su tecla Ctrl y Alt. El Enter se oprime con el pulgar derecho y el Backspace con el izquierdo. Una funcionalidad interesante es la posibilidad de reasignar todas las teclas como a uno le parezca cómodo. Yo decidí poner Esc en F8 y Tab en F9, para usar los índices en lugar de los meñiques (no todo el tiempo sino cuando conviene). Existe la opción de utilizar un pedal, que se puede programar como Shift o cualquier otra tecla. Yo improvisé uno con un viejo pedal de sustain de un teclado musical, enganchándolo al conector RJ11 (telefónico) que trae el Kinesis (supongo que lo habrán puesto para que la gente tenga que comprarles pedales a ellos). Bastó con abrir y cerrar el par telefónico interno para lograr la función de soltar o apretar el pedal.
La verdad es que este teclado no es para cualquiera, hay que tener muchas ganas. Viene con un manual de ejercicios de práctica que realmente provocan dolor de cabeza al principio. Yo creo que es un viaje de ida. Según dice la persona que me convenció de comprarlo, luego de acostumbrarse al Kinesis volver a usar un teclado normal es como pegarle puñetazos a una pared de ladrillos.