Ogeid » 2005 » Julio

Mi teclado ergonómico

Durante este último mes estuve trabajando en un software que me tuvo bastante más ocupado de lo usual. Varios días me pasé más de doce horas seguidas frente al teclado, programando cientos de líneas de código. Quizás porque los años no pasan en vano, comencé a experimentar molestias en las manos, algo que rara vez me había ocurrido antes.

Dado que para los profesionales del software poder teclear es sinónimo de tener trabajo, decidí empezar a cuidarme un poco. Leí algo sobre ergonomía y recordé un teclado que había visto en los escritorios de distintos compañeros de trabajo a lo largo de los años en el Silicon Valley. Es el Kinesis ergonomic keyboard, en sus varios modelos. Yo me decidí por el Advantage, con conector USB:

teclado Kinesis Advantage

Un conocido mío con el que hablé terminó de convencerme y decidí darle una oportunidad (durante 60 días se puede devolver sin costo). Lo encargué directamente del fabricante, a un precio diez veces mayor que el un típico teclado de marca razonable. Luego de llevar una semana usándolo debo decir que lo vale, al menos para mí. Mis manos me lo agradecen.

La idea del teclado es distribuir un poco mejor el trabajo entre los dedos de las dos manos y minimizar los movimientos forzados de las muñecas. Para esto se le asignan más funciones a los pulgares: cada uno tiene su tecla Ctrl y Alt. El Enter se oprime con el pulgar derecho y el Backspace con el izquierdo. Una funcionalidad interesante es la posibilidad de reasignar todas las teclas como a uno le parezca cómodo. Yo decidí poner Esc en F8 y Tab en F9, para usar los índices en lugar de los meñiques (no todo el tiempo sino cuando conviene). Existe la opción de utilizar un pedal, que se puede programar como Shift o cualquier otra tecla. Yo improvisé uno con un viejo pedal de sustain de un teclado musical, enganchándolo al conector RJ11 (telefónico) que trae el Kinesis (supongo que lo habrán puesto para que la gente tenga que comprarles pedales a ellos). Bastó con abrir y cerrar el par telefónico interno para lograr la función de soltar o apretar el pedal.

La verdad es que este teclado no es para cualquiera, hay que tener muchas ganas. Viene con un manual de ejercicios de práctica que realmente provocan dolor de cabeza al principio. Yo creo que es un viaje de ida. Según dice la persona que me convenció de comprarlo, luego de acostumbrarse al Kinesis volver a usar un teclado normal es como pegarle puñetazos a una pared de ladrillos.

The Arcade Fire

Gracias a mi amigo John me enteré de la existencia de The Arcade Fire, una banda canadiense que se formó hace un par de años. Su disco Funeral es de lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Me gusta sobre todo la instrumentación y la voz del cantante. Si estuviéramos en la década del 70 sería uno de esos cassettes que se gastan y hay que comprarlos de nuevo.

Sólo mil resultados

En su weblog, Mariano pregunta:


Duda de domingo a la noche. Si Yahoo! o Google o cualquier otro buscador se hacen marketing cuando uno hace una búsqueda y aparece una frase como “Resultados 1 – 10 de aproximadamente XX millones” ¿porque sólo muestran mil resultados?

Imaginemos este ejemplo: buscamos en Google something mzdf y obtenemos los primeros 10 resultados de un total estimado de 16.

Qué hizo Google? Lo siguiente: primero buscó las dos palabras por separado en su base de datos. something aparece 176 millones de veces. mzdf, sólo 500. Google lo que dice es “vamos a ver en los 500 documentos que contienen mzdf, cuáles también contienen something. Paramos cuando tengamos diez, vemos qué porcentaje del total tuvimos que escrutar y estimamos el total”. Probablemente en los primeros 300 documentos de mzdf encuentra diez con something, y estima que en los otros 200 habrá seis más. Por eso nos contesta que son los resultados 1-10 de aproximadamente 16. El costo de la búsqueda fue bajo, sólo hubo que mirar unos pocos cientos de índices de documentos para cada palabra.

Ahora supongamos que buscamos something nice. nice aparece 75 millones de veces. En ese caso, Google analiza una fracción ínfima de los índices para ambas palabras antes de encontrar diez coincidencias, y hace el mismo razonamiento de arriba. En este caso el buscador no conoce los millones de resultados que estima que existen. Encontrarlos le resultaría caro ya que tendría que recorrer la lista de documentos para las dos palabras hasta un gran nivel de profundidad en busca de coincidencias.