Ogeid » 2005 » Abril

Salvado por la cámara del celular

Cuando empezaron a salir los teléfonos celulares con cámara, mi primer pensamiento fue que se trataba de una funcionalidad superflua. No le veía mucha utilidad a una cámara de baja resolución que le agregaba peso y volumen al teléfono. Hoy, luego de varios meses de tener un teléfono con cámara, pienso de forma diferente. La ventaja fundamental de la cámara del teléfono es el hecho de que uno la lleva encima todo el tiempo. Eso nos permite sacar fotos en situaciones inesperadas que surgen en la vida cotidiana. Un caso extremo es el de un inglés que, luego de ser picado por una araña venenosa, tuvo la calma necesaria para sacarle una foto. La imagen fue enviada a un experto del zoológico de Bristol que determinó el tipo de antídoto necesario para salvarle la vida.

Charla con Leo Maslíah

Anoche fui a la Feria del Libro de la ciudad de Buenos Aires y pasé por el puesto de Ediciones de la Flor. Allí se encontraba Leo Maslíah, el gran músico y escritor uruguayo. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que Maslíah es el máximo exponente del estilo único e inimitable que él mismo ha creado. Quien no haya oído hablar de él debe visitar su sitio ya mismo. Aquellos que sí lo conozcan también pueden visitar el sitio aunque en este caso no es obligatorio.

Decidí aprovechar la oportunidad para intentar charlar con él y hacerle las preguntas más incisivas y profundas que me vinieran a la mente. Lamentablemente no disponía en ese momento de papel, lápiz u otra tecnología que me permitiera registrar el momento para la posteridad. Según mi memoria el intercambio fue más o menos así:

yo: Quería decirle que soy un gran admirador suyo y que sus libros me han proporcionado largas horas de sano esparcimiento. Espero que continúe escribiendo y haciendo discos por muchos años más.
Maslíah: Muchas gracias.
yo (entregándole un ejemplar de Libretos, su libro más reciente): Si no es molestia, ¿podría firmarme este libro?
Maslíah: Seguro, decime tu nombre.
Yo: Diego.

Luego le pedí sacarme una foto con él. Maslíah lo pensó por unos instantes y luego me dijo que sí pero con una condición. Sacó de su portafolios dos cuadrados de cartón azul, de unos treinta centímetros de lado y unos pocos milímetros de espesor. Luego pronunció en tono solemne las siguientes palabras:
-Solamente los verdaderos iniciados son capaces de poner estos cuadriláteros en equilibrio sobre sus cabezas. Si lográs hacerlo, entonces accederé a que nos saquemos una foto juntos.

Yo sabía que tenía una sola oportunidad y decidí aprovecharla. De alguna forma logré concentrarme lo suficiente como para mantener el cuadrado en posición vertical por unos breves instantes. Obviamente no lo logré con el estilo y la facilidad que tiene un verdadero gurú como él. La diferencia puede apreciarse en la foto:

Maslíah y yo

Relaciones públicas

Paul Graham escribe un artículo interesante acerca de las empresas de relaciones públicas y su influencia sobre la prensa.

A mí me hace acordar a la época de la burbuja en el Silicon Valley. En 1999 me tocó interactuar con el departamento de relaciones públicas de la empresa (Inktomi) con motivo del lanzamiento del buscador multimedia en el que yo trabajaba. Alguien me dio el siguiente consejo: si alguna vez te toca hablar con la prensa, asegurate de darles una frase que ellos puedan citar. En algún momento hay que hacer una pausa, tomar aire y recitar en forma altisonante una oración preparada. Ejemplo: “el 2005 será para la voz sobre IP lo que 1995 fue para el correo electrónico”. Con suerte, más adelante veríamos la frase usada textualmente como título de algún artículo de Wired o de News.com

Gatita

La de la foto es Tashi, un par de semanas antes que en este post. La sacó mi amigo Gustavo mientras ella caminaba por mi espalda.
foto de mi gatita

Saltear intro

Por algún motivo, un gran número (sino la mayoría) de empresas en Argentina no se dan cuenta de lo importante que es tener un sitio web que funcione en forma adecuada. Le prestan mucha más atención al diseño gráfico (existe una adicción incurable al Flash en esta parte del mundo) que a las funcionalidades más básicas. Ejemplo:

El sitio de Telecom Personal

Por su velocidad, sería posible creer que este sitio corre en una máquina de hace cinco años, con 32 Mb de memoria o menos. Tarda minutos (no exagero) en cargarse correctamente en la pantalla. No recuerdo otro sitio corporativo que sea tan lento como el de Personal. Mi duda: ¿lo hacen a propósito para que “los clientes no molesten” o será por simple incompetencia?

Un punto a tener en cuenta cuando uno diseña un sitio web: hay que decidir si la página es una presentación de contenidos o una aplicación. En el primer caso, el usuario va a leer y mirar sin tocar mucho la página. En el segundo hay que optimizar su peso y velocidad, dado que los usuarios van a hacer click repetidas veces en distintas partes. Es cansador ver tantas páginas que son un híbrido entre lo uno y lo otro, sin estar diseñadas con un criterio de usabilidad.

Cómo ganar amigos

En agosto de 2003 fui a visitar a un amigo que vivía en Asheville, Carolina del Norte. Ese lugar, como tantos otros pueblos perdidos de Estados Unidos, no es precisamente conocido por la abundancia de opciones de entretenimiento. Una tarde, sin mucho màs para hacer, decidimos pasar por la biblioteca pública de la ciudad. Allí había un estante con libros que la gente reciclaba y que cualquiera podía llevarse mediante una donación sugerida de 25 centavos de dólar. Entre los pocos tìtulos que me llamaron la atenciòn estaba un viejo ejemplar de “How to Win Friends and Influence People”, de Dale Carnegie, ediciòn de 1951. “Es un clásico”, dijo mi amigo, así que saqué una moneda plateada de mi bolsillo trasero y la dejé en lugar del libro. Un mes más tarde lo traje a Buenos Aires y lo dejé olvidado en un estante hasta hace un par de semanas, cuando leí este artículo que lo menciona:

[8] Buy an old copy from the 1940s or 50s instead of the current edition, which has been rewritten to suit present fashions. The original edition contained a few unPC ideas, but it’s always better to read an original book, bearing in mind that it’s a book from a past era, than to read a new version sanitized for your protection.

Con eso me picó la curiosidad y finalmente decidí leerlo. En general soy muy escéptico respecto de los libros de fórmula norteamericanos. A mi entender, uno puede leer “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” o “Las 12 costumbres de la ballena franca austral”. No por eso uno va a ser más efectivo ni más ballena. Con esta salvedad, el libro me resultó muy atrapante. No dice casi nada que uno no pueda deducir mediante sentido común. Sin embargo, a fuerza de repetir los conceptos, logra convencernos de la persona promedio es un desastre en lo que se refiere a relaciones públicas. “How to Win Friends” no es otra cosa que un estudio de la naturaleza del ser humano y su ego. Lo que dice puede reducirse a los siguientes puntos:

- Todo ser humano necesita sentirse importante. Tirarle la autoestima abajo a alguien no es bueno.
- No se puede ganar una discusión con argumentos lógicos. La manera de convencer a otro es haciendo que se le ocurra la misma idea como si fuera propia.
- A todos nos gusta hablar de nosotros mismos y que nos escuchen.
- A cualquier persona le cae bien un elogio sincero pero no que le chupen las medias.
- Para venderle algo a alguien primero hay que saber qué es lo que el otro necesita.

Creo que este libro vale la pena para quien se dedique a las relaciones públicas, ventas o marketing. Más allá de las recetas (siempre enfatizadas con signos de admiración!) es interesante ver todo ese sentido común por escrito. Además es una pintura de época que, entre líneas, dice muchísimo acerca de la cultura norteamericana de mediados de siglo veinte y su búsqueda de la eficiencia a cualquier precio.

Reunión de webloggers

Gracias a Mariano (y a pesar del humo de cigarrillo :) hubo una muy entretenida reunión de webloggers anoche en Palermo. Entre los presentes hubo invitados internacionales como Joi Ito, Maria Farrell y Desiree Miloshevic y otros locales como Ariel Vercelli, Gonzalo Arzuaga y Guillermo Bertossi.

Hablamos de weblogs, de la vida en USA y en Japón, de tecnologías móviles, del futuro de los weblogs, de Google y de Yahoo, de la historia de los weblogs, de Buenos Aires, de Mar del Plata y de té. Joi dejó su visión del mundo bloguero y muchas anécdotas acerca de sus años en el mundo de las inversiones y los emprendimientos tecnológicos. Yo personalmente la pasé muy bien, todos los presentes con los que charlé me parecieron muy agradables.

Recitales

A lo largo de los ochenta y los noventa asistí a cientos de recitales, como cualquier adolescente/adulto joven que se precie de tal. He aquí una lista de algunos que me parecieron memorables por algún motivo:

- Recital por los mil días de la democracia, 1986. Fue en 9 de Julio y Libertador, donde entonces había un espacio abierto. Tocaron practicamente todos los grupos y artistas conocidos de la escena nacional de entonces. Fito Páez, Spinetta, Charly García, Baglietto, Soda Stereo, Ratones Paranoicos entre otros. Duró unas doce horas y terminó en un gran caos porque los plomos de Soda Stereo tardaron demasiado en armar el escenario. Esto alimentó la impaciencia adolescente del público, que comenzó a entrar en ebullición. En el medio de la marea humana me separé de mis amigos y no nos vimos hasta el día siguiente. La gente tiró abajo un puesto de gaseosas y comenzó a tirar botellas de vidrio como si se tratara de bombitas de agua. En fin, confundieron libertad con libertinaje como decían tantas profesoras cuya paciencia tenía un límite.

- The Cure en el estadio de Ferro, marzo de 1987. Lo que más me quedó en la memoria es la presión de miles de personas por entrar sin pagar. En esa época la seguridad de shows no estaba tan aceitada como la de hoy (al menos en lo que concierne el evitar los colados). Cada tanto se filtraba alguno y hacía una escapada hacia la masa compacta de gente en el campo. Los policías les largaban los doberman y los perseguían como si fuera un partido de rugby. Algunos conseguían escapar y mezclarse con la multitud, lo que generaba una ovación. La peor imagen fue la de un agente de seguridad llevando en sus brazos a su doberman muerto a patadas por alguien.

- Amnesty International Tour, octubre de 1988, estadio River. Tocaron León Gieco, Charly, Youssou N’Dour, Tracy Chapman, Peter Gabriel, Sting y Bruce Springsteen. García arrancó con un grito de “suban el volumen”, recuerdo que tocó Demoliendo Hoteles y Los Dinosaurios. El show de Peter Gabriel me pareció lo mejor por lejos, con unos juegos de luces y una parte visual tan buena como la música. Bruce Springsteen presentó a “El Stingo” y nadie entendió ni aplaudió. Qué estúpidos estos Latinos, habrá pensado al aclarar que se trataba de Sting. El ex-líder policial bailó con las Madres de Plaza de Mayo y tocó su tema alusivo, en los inicios de su época World-Music-Exploitation (que aún se extiende por lo que tengo entendido ya que hace rato que no le presto mucha atención).

- Serú Girán en River, 1992 (fui a los dos conciertos). Flotaba el rumor de que les habían pagado medio millón de dólares a cada uno y que no se soportaban más allá del escenario. Más allá de eso, me saqué el gusto de verlos tocar como en los discos que escuchaba en la primaria.

- Deep Purple con Joe Satriani, 1993, Madrid. Satriani reemplazaba al célebre Ritchie Blackmore, quien acababa de irse. En algún momento Joe empezó a revolear púas de guitarra y me cayó una en la cabeza. Un microsegundo después casi muero aplastado por un alud de madrileños que se jugaban la vida por ella, trofeo de valor incalculable. Hoy en día al menos podrian subastarla en eBay.

- Pink Floyd, The Division Bell Tour, Stadi Olimpic de Barcelona, 1994. Chanchos voladores, llamaradas de diez metros en el escenario. Canciones que sabíamos todos, un lujo de imaginación y color. Faltaba Roger Waters, claro, pero en ese momento era sólo un detalle. Compré la remera alusiva del recital, de una calidad tan mala que se desintegró luego de unos pocos lavados.

- Incontables recitales de Charly García a lo largo de los ochenta y los noventa. El mejor, en una pequeña sala de San Bernardo. Algunos en el Gran Rex, el Fénix de Flores. Me rendí luego de uno en Prix d’Ami, en Belgrano. Esa noche a Charly le picaba la axila, o quizás su tía estaba enferma. La cuestión es que tocó un tema y medio y se retiró con la excusa de que “no hay onda”. Para esto yo había pagado 30 pesos (dólares). Juré no darle un centavo más, aunque no estoy seguro de si cumplí con lo autoprometido. Ir a ver a Charly es como comprar bonos de la deuda argentina.

Memoria de mis putas tristes

No soy particularmente fanático de Gabriel García Márquez. Sin embargo su última novela me pareció muy simpática. Se trata de las andanzas de un hombre de noventa años que persevera en su búsqueda del amor y del disfrute de la vida. Muestra una visión optimista de la vejez, una señal de que la sexualidad puede mantenerse viva mientras la mente tenga ganas. Por supuesto, basta leer unas pocas frases para reconocer el estilo personal del autor. Es claro que todo transcurre en los mismos paisajes geográficos y literarios de sus obras más conocidas. La historia apenas supera las cien páginas, no hay tiempo para aburrirse. Vale la pena.

Gatitos

Hace poco más de un mes los encontramos en la calle. Hoy pesan algo más de medio kilo cada uno, cuatro veces más que entonces.