Ogeid » 2005 » Febrero

Firefox más rápido

Por si alguien no la conoce, aquí hay una forma de acelerar notablemente la carga de páginas en Firefox siempre y cuando uno tenga banda ancha.

En síntesis:
- ir a la dirección “about:config”
- filtrar con “pipelining” (quedan tres variables a la vista).
cambiar las dos variables lógicas de false a true y la que es un número (maxrequests) a 30.

A mí me dio resultado, las páginas aparecen bastante más rápido que antes.

Tecnología doméstica

Es interesante cómo ciertos avances tecnológicos que se hicieron comunes en la vida diaria no son vistos con mucha frecuencia en el hogar, por ejemplo:

- Los autos hace tiempo que suelen tener levantavidrios eléctricos. No conozco a nadie que tenga en su casa cortinas, persianas o ventanas que no sean manuales.

- Los termostatos existen desde el siglo diecinueve. El agua caliente a gas o electricidad probablemente también. Sin embargo, tampoco conozco a nadie que tenga una ducha con termostato. Todos seguimos utilizando el método de regular la temperatura a gusto abriendo un poco el agua caliente y otro poco la fría. Sería cómodo ingresar el valor deseado y dejar que la temperatura se estabilice sola. Podríamos tener botones preprogramados con las preferencias de los distintos miembros de la familia

- Todos los televisores tienen control remoto mientras que las luces de las casa sólo tienen interruptores ubicados en lugares arbitrarios.

- Durante la noche, uno pasa ocho horas sin moverse de la cama. En invierno o verano se gasta energía en mantener la casa a una temperatura agradable, cuando bastaría con que la cama tuviese calefacción o refrigeración.

No digo que este tipo de artefactos sea necesario, yo probablemente no gastaría el dinero extra a menos que fuese muy poco. Lo que me llama la atención es que estas funcionalidades casi no existan en el mercado o no sean más publicitadas.

Paro de subtes

En este momento los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires no funcionan debido a la huelga de trabajadores, quienes reclaman mejores salarios. Dado que la empresa que maneja los subterráneos es privada, me pregunto si no sería mejor trabajar como de costumbre pero dejando que el público use el servicio sin pagar. En cuanto al perjuicio directo para la empresa, económicamente es peor si los trenes circulan sin generar ingresos que si no lo hacen. Por otro lado la falta de subtes hace más probable que la situación aparezca en las noticias. Aún así, no sé hasta qué punto la exposición mediática es mejor para los objetivos de los trabajadores que el hacerle perder más dinero por día a la compañía. Y, lo que es seguro, les granjea la antipatía de aquellos usuarios que piensan de esta forma.

Cada vez menos humo

Mientras los neoyorkinos se acostumbran a no poder fumar en bares y restaurantes, Cuba se suma a los países que prohíben fumar en lugares públicos.

En Argentina todavía sin novedades.

Las partículas elementales

Así se llama el libro del francés Michel Houellebecq que leí hace poco. Narra la vida de Bruno y Michel, dos hermanos que viven su infancia, adolescencia y adultez durante la segunda mitad del siglo veinte en Francia. Bruno es un escritor fracasado, Michel es un biólogo responsable de un descubrimiento que cambiará la historia de la humanidad. Los personajes del libro y sus historias son en realidad la música de fondo de una crítica social despiadada, en la que Houellebecq no deja títere con cabeza. Le pega a la sociedad de consumo, a los hippies, a los ecologistas y a otros grupos menos identificables. Se nota que el autor no es un gran simpatizante de la humanidad, sobre todo en sus descripciones bastante gráficas de toda clase de actividades sexuales, desde las más usuales hasta las más perversas que uno se pueda imaginar. Prostitución, masoquismo, orgías, snuff films, torturas o lo que a uno se le ocurra. Para Houellebecq el sexo es una cuestión de poder y competencia y lo usa para mostrar lo peor de la condición humana sin discriminar a hombres, mujeres o niños.

El libro está bien escrito y se deja leer, si uno es la clase de persona que puede tolerar situaciones frecuentemente desagradables, violentas o tristes que aparecen cada pocas páginas, muchas de ellas inesperadas y entremezcladas con reflexiones pesimistas sobre asuntos filosóficos, enmarcadas en paisajes de distintas ciudades o regiones francesas. No todo es sexo, hay pasajes de divulgacion científica y otros sobre relaciones de madres, padres, hijos y parejas en las que abunda la falta de la comunicación y el egoísmo. Las partículas fundamentales de las que habla el libro tienen que ver con referencias a la química, biología y teoría de la evolución que ilustran los vaivenes del comportamiento humano, a veces como alegorías y otras como explicaciones racionales.

No sé si recomendar Las Partículas Elementales o no. A mí me entretuvo y lo leí casi de corrido hasta terminarlo aunque claramente no es para cualquiera, hay que tener algo de estómago. Sabiendo de qué trata no sé si lo leería de vuelta, aunque me intriga un poco otro libro de este autor, Extensión del dominio de lucha.

Más caro el remedio que la enfermedad

Hoy apareció publicado un estudio en muchos medios de USA según el cual más de la mitad de las bancarrotas individuales en ese país ocurren por no poder pagar cuentas médicas. No me sorprende, luego de haber experimentado por años la visión norteamericana de la salud no como un beneficio para la sociedad sino como un servicio comercial para las clases acomodadas.

Como ejemplo, hace pocos días un obrero de la construcción de Colorado se disparó involuntariamente un clavo en la boca mientras trabajaba en una obra. No se dio cuenta en el momento, quizás por el shock. Días después, su dentista vio el clavo en una radiografía y lo mandó a un hospital para que se lo extrajeran. Se recuperó sin problemas, pero la cuenta del hospital se estima entre ochenta y cien mil dólares.