Ogeid » 2005 » Enero

Grandes conductores

Ayer mientras iba a la oficina vi pasar un motociclista a bordo de una potente Honda. Llevaba su casco obligatorio en el brazo, protegiendo en forma muy eficiente su codo izquierdo. Mientras pensaba en sacarle una foto y ponerla en este weblog bajo el título de “donante de codo”, se alejó a gran velocidad.

La semana pasada alguien me dijo una frase muy interesante: “en Buenos Aires la gente no maneja: compite. Y ni siquiera saben hacerlo”. Observando un poco la conducta de los automovilistas, se ven cosas como las siguientes:

- Automovilista A frena de a poco antes de llegar a un semáforo. B acelera a su costado, cambia de carril y se le pone delante en la “línea de largada”. Luego del semáforo, B arranca despacio.

- C está apuradísimo y arranca antes de que el semáforo se ponga en verde, apenas el de la transversal se pone en amarillo. Hace cien metros a toda velocidad para detenerse en el semáforo siguiente, que no está sincronizado con el anterior. Todos los demás autos lo alcanzan y lo acompañan en la espera. He visto el ciclo repetirse tres o cuatro veces, con la esperanza por parte de C de que comience una sucesión de semáforos sincronizados.

- A y B llegan a una intersección sin semáforo. Sería obligatorio que los dos frenen, pero en realidad se produce un intercambio veloz y primitivo para decidir quién pasa primero. Los factores a tener en cuenta son las relaciones entre tamaños, valores y velocidades de ambos vehículos.

- D maneja un colectivo (autobús, camión, etc). Por lo tanto ignora completamente al resto de los automovilistas. Se cambia de carril obligando a frenar a quien viene al lado.

También es cierto que estas actitudes suelen ser más vistas en hombres que en mujeres, dado que la mayoría de la gente que conduce en Buenos Aires son hombres. Es interesante comparar con Estados Unidos, donde la competencia está centrada en tener el auto más caro. Allí, donde conducir suele ser una necesidad imperiosa a falta de otros medios de transporte, la proporcion de sexos al volante es forzosamente igualitaria.

Por otro lado, hace tiempo que las compañías de seguro norteamericanas sostienen que las mujeres conducen mejor que los hombres. Este concepto suele ser malentendido: no significa que las mujeres tengan mejores reflejos o más habilidad sino que conducen de forma más segura y conservadora. Por este motivo su tasa de accidentes es menor que la de los hombres. También es menor la tasa entre hombres casados que entre solteros. Es probable que esto tenga algo que ver con la disminución de la necesidad de competir, o con sentirse responsable por otra(s) persona(s).

Primer Blogger Picnic Argento

Para los que estamos en Buenos Aires en enero, reunión bloguera al aire libre.

Si no llueve y no hacen 400 grados a la sombra, por supuesto. Yo diría que hay un 75 por ciento de probabilidades de picnic, mejorando hacia la tarde/noche.

Update 22/1: El lugar elegido es el circuito KDT, el sábado 22/1 29/1 (suspendido por lluvia la semana anterior) a las 15 hs. Para más detalles, seguir el link de más arriba.

Libertades, cigarrillos y drogas

Según una encuesta de ayer en Clarín, el 85 por ciento de la gente está de acuerdo con prohibir el cigarrillo en lugares públicos. Yo me incluyo en esa mayoría. Mi punto de vista es el siguiente: si alguien quiere fumar, que lo haga. No me molesta, siempre y cuando no obligue a otras personas a respirar su humo. Cada cual tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que se le ocurra. Eso sí, con su cuerpo y no el del otro. Así, un fumador adicto tendrá que salir a fumar a la calle o a un patio.

No creo en una prohibición absoluta del cigarrillo, eso sólo llevaría a mercados negros y mafias al estilo de la Ley Seca en USA durante los años veinte. Ver, por ejemplo, este interesantísimo artículo acerca de la industria de la droga en Latinoamérica. La realidad es que los seres humanos vamos a seguir consumiendo substancias de todo tipo más allá de lo racional. No somos computadoras. En mi opinión, la mejor solución es permitir las drogas (alcohol, cigarrillo, cocaína, heroína o la que sea) siempre y cuando:

- Se eduque a los consumidores acerca de los riesgos posibles y se les asegure que realmente están consumiendo lo que creen.
- Se defiendan los derechos de los que no estamos dispuestos a pagar por las elecciones de otros (fumadores pasivos, niños de padres fumadores, etc).
- No se permita la publicidad de este tipo de productos. El que desee conseguirlos los encontrará sin necesidad de publicidad.
- Se cobren impuestos destinados a contrarrestar los efectos del abuso con educación y salud. Me parecería lógico que la mayor parte del precio de un paquete de cigarrillos fuese impuestos. Por supuesto debe haber un equilibrio, de lo contrario se podría incentivar la existencia de mercados negros.

Personalmente no veo la hora de poder salir a comer o tomar algo en Buenos Aires sin preocuparme por respirar humo mientras trato de disfrutar la velada y terminar con la garganta irritada y la ropa lista para lavar.