Teléfonos celulares v2.0
El modelo actual de funcionamiento de las comunicaciones celulares tiene un número de limitaciones arbitrarias que surgen de su evolución a partir de otro monstruo, la telefonía clásica. Si hubiera evolucionado de otra manera, el modelo podría ser así:
- Uno va a una casa de telefonía, se compra un teléfono celular, lo configura con su usuario y password (como si fuera una aplicación de instant messaging). El teléfono se registra en un servidor y funciona. Esto significa que uno elige su número de teléfono para que sea fácil de recordar (e.g. diego456) y este dura para siempre, independientemente del teléfono. Nada de tarjeta chip ni otro hardware que se puede perder. Los contactos están guardados en la red. No sólo eso sino además uno puede tener distintos alias, aparecer invisible a llamantes indeseados, etc.
- Perder el teléfono celular no sería un problema grave. En caso de apuro, uno va a la esquina, se compra el teléfono más barato que existe o alquila uno, se loguea y sigue hablando y recibiendo llamadas. Nada de llamar al servicio al cliente y pasar por música de espera y trámites engorrosos.
- El login es global. Si me voy a otro país no tengo que estar discando números extraños ni prefijos esotéricos. Fulano123 es Fulano123 en Buenos Aires, Ulan Bator, Paris o Sydney.
- Todas las llamadas son gratuitas, dado que las redes celulares se conectan por internet. El acceso local es pagado mediante impuestos, igual que las calles y autopistas. Al fin de cuentas, cuando voy a otros países nadie me pide que pague impuestos por utilizar sus calles (excepto en Suiza, donde tuve que pagar al cruzar la frontera en auto. Supuestamente uno paga un prorrateo del impuesto anual a la circulación, lo que no me parece mal).
Las ventajas de este sistema son obvias. Alguien podría cuestionar el anonimato del sistema diciendo que los secuestradores y los terroristas tendrían impunidad para comunicarse. La respuesta a este argumento ingenuo es que ya la tienen. Los autos tienen patentes y los terroristas y secuestradores los usan igual. Al menos con un celular es más difícil lastimar a alguien.
De cualquier forma, este sistema podría dejar de lado el anonimato mediante una licencia de celular análoga a la de conducir, con la que uno tendría que identificarse al loguearse a la red además del password y el alias. El examen para sacar esa licencia incluiría preguntas como:
Usted está en un cine y alguien lo llama. Indique la acción correcta:
- Usted no se entera porque su teléfono está apagado o en modo silencioso.
- Su teléfono suena y usted lo atiende, contesta brevemente y en voz baja y corta.
- Su teléfono suena, usted lo atiende y habla en forma normal. Los demás espectadores comprenden y les parece bien.
