Ogeid » 2004 » Mayo

El que piensa, pierde

En Estados Unidos pensar puede ser peligroso. Si no, vean el título de este artículo: “Smoking more hazardous than thought”, que puede traducirse como “fumar es más riesgoso que el pensamiento”.

Se ve que los editores de ABC no tienen mucho tiempo para pensar titulares.

Fedora Core 2

Este fin de semana instalé Fedora Core 2, la nueva distribución gratuita de Linux de la empresa Red Hat. Hasta entonces tenía instalada la Red Hat 9, que hace pocas semanas llegó al final de su ciclo de vida.

Es cierto que, dado que este software es gratuito, podría aplicarse el viejo refrán de que “a caballo regalado …”. De cualquier forma, mis primeras impresiones luego de dos días no son muy positivas. Tuve que dedicar demasiado tiempo a los siguientes problemas:

- como usuario, descubrí que el sistema viene instalado sin posibilidades de tocar archivos mp3, aparentemente por una cuestión de licencias. En el menú de aplicaciones aparece un programa llamado Rhythmbox, que supuestamente sirve para esto. Lo ejecuté y cargué un directorio con mi colección de CDs en formato mp3. Cuando traté de escucharlos, me apareció un mensaje diciendo que me faltaba el plugin correcto. Traté de obtener el plugin mediante el programa Yum, que sirve para actualizar el sistema en forma automática. Resulta que los servidores de RedHat no tenían idea de dónde encontrar los plugins. Finalmente, Google mediante, llegué a una página que me indicaba cómo agregar otros servidores en los que sí aparecían los plugins, pero eran de una versión más vieja que la de mi Rhythmbox. Desinstalarlo y volver a la versión vieja requería desinstalar un montón de programas dependientes de otros plugins, con lo que Rhythmbox quedó descartado. Finalmente, luego de dos horas, pude escuchar mp3s luego de desinstalar otro programa, xmms, e instalar la versión que sí soporta mp3s (xmms-mp3).

- hasta ahora no he encontrado la forma de ver video. Xine, que más o menos funcionaba en mi Red Hat 9, ahora se rehusa a mostrar cualquier cosa en la pantalla.

- como desarrollador de software, resulta que el programa Ant (necesario para compilar muchas aplicaciones) viene en una versión precámbrica (1.5.2, la actual es 1.6.1). Esto significa que muchos de mis programas no compilaban, y me llevó una hora llegar al meollo de la cuestión y encontrar la forma de correr el ant nuevo sin pasar por Fedora (java -classpath /lib/ant-launcher.jar, para quienes tengan el mismo problema).

En fin, Linux sigue estando muy, muy lejos del alcance de un usuario promedio. Aún no he intentado configurar la impresora, mejor tomar las cosas con calma.

Soy de Foster City, soy.

City of Foster City

Durante algo más de un año, entre el ‘99 y el ‘00, viví en un suburbio del Silicon Valley llamado Foster City. Es sin duda alguna el lugar más aburrido en el que me tocó vivir. Pittsburgh no me había parecido precisamente una ciudad entretenida, pero al lado de Foster City era París, Tokio o Nueva York. En toda la “ciudad” no había un solo cine o bar. Cada vez que necesitaba comprar algo debía subirme a mi auto, recorrer los doscientos metros que separaban mi departamento de la calle y hacer un par de millas hasta el supermercado Safeway de la zona (almacén de ramos generales).

Mi departamento, en una zona que un colega clasificaba como de “yuppie dorms”, quedaba a una milla de este curioso cartel que siempre me llamó la atención por su redundancia. Cuando me mudé allí, en enero del 99, pagaba u$s 1100 mensuales por un ambiente. Catorce meses más tarde, vencimiento de mi contrato mediante, huí despavorido hacia San Francisco. En marzo del 2000, justo antes del crash punto com, el complejo pedía u$s 1900 por el departamento que yo dejaba.

La semana pasada anduve por allí y saqué esta foto. En la playa de estacionamiento del Safeway estaba mi viejo Hyundai accent verde de aquellas épocas. Lo reconocí por la patente y el escudito argentino en el paragolpes, que jamás pondría en Buenos Aires pero que en USA sirve como guiño hacia otros argentinos. En su momento se lo vendí a un indio que luego de estos años evidentemente no ha logrado escapar de la zona.

Oferta de trabajo para programadores Java

Estoy trabajando con una pequeña empresa (startup) de San Francisco junto a otros ex-compañeros de Inktomi. El concepto que estamos desarrollando tiene que ver con el tema del almacenamiento de datos personales de por vida (”lifetime personal storage”) y los problemas a solucionar: confiabilidad de la información, disponibilidad, búsqueda, etc. El tema es interesantísimo y va a requerir ganas y creatividad para resolver cuestiones de arquitectura, costos y performance dado que estamos inventando un servicio/producto nuevo en el mundo.

Para un desarrollo en particular, estamos buscando programadores de Java para trabajar conmigo en Buenos Aires (Palermo). El trabajo a realizar durará por lo menos cuatro meses y es probable que continúe como una posición permanente de desarrollo y mantenimiento. Los horarios van a ser full-time pero bastante flexibles respecto de la presencia en la oficina. Estos son los requisitos para las posiciones buscadas:

- excluyentes:
Experiencia de programación en Java.
Buen manejo de inglés, oral y escrito (va a ser necesario comunicarse por teléfono y mail con gente en San Francisco). Toda la documentación del proyecto será escrita en inglés.
Estudios universitarios en computación, sistemas o ingeniería electrónica (preferentemente estudiantes avanzados o graduados).

- no excluyentes:
Programación en C, shell scripts, Python.
Buen manejo de Linux.
Conocimientos de J2EE y Swing.
Experiencia en diseño de interfaces de usuario.
Conocimientos de hardware de PC y dispositivos móviles.

Pueden hacerme más preguntas y/o mandarme sus CV (preferentemente sólo texto y en inglés por favor, el español de mis compañeros se limita a “buenos días, tacos y burritos, dónde está el baño”) a:
diegobasch arroba hotmail punto com

Small world

Hace un par de noches estaba cenando en un restaurant de San Francisco y me encontré con Nawaaz, un ex-compañero de trabajo de hace varios años que sigue en Yahoo/Inktomi. Me contó que su jefe (que también fue mi jefe) dejaba la empresa al día siguiente (ayer) y le hacían una despedida. Me insistió para que pasara a saludar, así que ayer a la noche me di una vuelta por el bar de Sunnyvale donde iban a juntarse. Había unas veinte personas de las cuales yo conocía a más de la mitad, pasé un rato agradable conversando sobre los viejos tiempos y la competencia entre Yahoo y Google. En eso, alguien que no conocía y que había oído mi nombre me dice: -¿Vos sos Diego? Te conozco de nombre, trabajo con bastante código tuyo (mi nombre aparece en el campo “autor” del programa de control de versiones). Fue agradable enterarme de que algunas de mis contribuciones aún sobreviven en el buscador de Yahoo.

Wardriving

Por motivos laborales me encuentro una vez más en el Silicon Valley, parando en un hotel a mitad de camino entre San Francisco y San José. Esta mañana tenía que conectarme a internet para contestar unos mails, en el hotel pretendían cobrarme diez dólares por una hora de conexión. A regañadientes había decidido pagarlos, ablandado como estaba por otros costos como los trece dólares de estacionamiento diario. No obstante, el sistema no funcionaba (sí, a pocos kilómetros de Google y de Yahoo también pasan estas cosas). Se me ocurrió entonces salir a ver si podía conectarme a alguna red wi-fi con mi laptop. Mi mujer y yo nos subimos al auto y empezamos a dar vueltas por una zona residencial. La idea era que ella intentara detectar conexiones que no estuvieran protegidas con password mientras yo manejaba despacio. No pasaron treinta segundos y ya habíamos encontrado una conexión abierta. Tuve que hacer un poco de ajuste fino dando marcha atrás con el auto para tener buena señal, ante la mirada curiosa de unos jardineros mejicanos que cortaban el pasto de una casa. Durante unos minutos nos turnamos para leer y contestar nuestros mails y leer los titulares del día, luego de lo cual nos fuimos a tomar algo por ahí. Los diez dólares que gastamos en café y donuts tuvieron un gustito un poco más agradable.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind

Charlie Kaufman es, para mí, el mejor guionista de Hollywood. Adaptation y Being John Malkovich son dos películas que disfruté enormemente por su creatividad y originalidad. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (brillo del sol eterno de la mente inmaculada… en fin, un título difícil de traducir) me gustó tanto como las otras dos o quizá más.

No quiero revelar el argumento, podría decirse que es una mezcla entre drama y ciencia ficción, aunque explorando menos el lado técnico y más el emocional. Los temas centrales son la memoria y el amor. Es una de esas películas que conviene ir a ver sin saber mucho de qué trata, a lo Memento aunque con una atmósfera más del estilo de Philip K. Dick. El rol de Jim Carrey es muy distinto de su clásico individuo sonriente e hiperactivo que a mí nunca me agradó demasiado. Su personaje, Joel, es un tipo taciturno y con mucha vida interior que resulta bastante creíble. Para mi gusto, lo mejor de su carrera. Kate Winslet representa una personalidad opuesta, impulsiva y volátil, más parecida a una versión femenina de un viejo personaje de Carrey. Me gustó mucho cómo se describe la evolución de la pareja, los momentos cotidianos y las distintas etapas por las que van pasando, felices o no. Hay pequeños detalles que tocan de cerca a quien haya vivido una relación amorosa duradera. La lucha de Joel por aferrarse a ciertos recuerdos pasa por situaciones cómicas, tiernas y tristes. En fin, no quiero contar mucho más teniendo en cuenta que no sé cuándo se estrenará en Argentina u otros países.

Conclusión: imperdible, muy recomendable para ver en pareja. Lo mejor que ví en bastante tiempo.