Ogeid » 2004 » Abril

Me tomo cinco minutos

ardilla descansando sobre una cerca

Esta foto fue sacada en el patio de la casa de mi hermano en Pasadena, California. Hacía bastante calor, la ardilla se quedó ahí el tiempo suficiente como para que buscáramos la cámara y le sacáramos un par de fotos. Luego de unos minutos decidió partir para continuar con sus quehaceres cotidianos.

El Código Da Vinci

En general suelo evitar los best sellers y sus igualmente mediocres adaptaciones cinematográficas protagonizadas por Tom Cruise o Russell Crowe. El último que recuerdo haber leído es The Firm, un día feo de invierno hace varios años sin mucho que hacer. Como norma, los best sellers son a la literatura lo que McDonalds es a la gastronomía. Debe haber alguna excepción, supongo, pero no es el caso de The Da Vinci Code. Hace unos días cayó en mis manos un ejemplar de este libro y decidí leerlo dado que le había gustado a un conocido.

La idea es más o menos así: existe una sociedad secreta y milenaria cuya raison d’ être (son franceses) es la protección del secreto del Santo Grial. En caso de ser descubierto podría tener enormes consecuencias para la iglesia católica que podrían cambiar el orden eclesiástico mundial. El Opus Dei está interesado en que no se conozca. La plana mayor de la sociedad secreta es asesinada y el líder, herido de muerte, debe encontrar una forma de pasar su secreto a alguien confiable sin que caiga en manos erróneas. En los últimos momentos de su vida organiza una búsqueda del tesoro que tiene que ver con adivinanzas y referencias históricas y lingüísticas dirigida a su nieta y un profesor de Harvard de paso por París.

Bien escrito, el concepto podría haber sido interesante. En lugar de ser así, el libro está plagado de lugares comunes, errores técnicos y personajes unidimensionales y poco creíbles. Por ejemplo, un buscador de texto de una gran universidad en el que la búsqueda demora quince minutos (por unos pesos yo les instalo un software gratuito que la hace mil veces más rápida). La chica y el muchacho, supuestamente eruditos e inteligentes, no se dan cuenta de obviedades absolutas. Luego de deshacerse de un rastreador oculto en su ropa (un GPS que funciona bajo techo) se roban un camión de caudales (que por supuesto también tiene seguimiento satelital) y lo conducen hasta su escondite secreto. Imperdonable dado que ella es una agente de policía de la división de códigos y criptografía. Hay al menos cinco o seis oportunidades en las que el muchacho y la chica son amenazados a punta de pistola para escapar con algún viejo truco (”detrás de ti, Joe”). El poco suspenso que hay es traído de los pelos, cuando el autor deja un momento de clímax colgando y se va por las ramas para resolverlo más tarde. El final no aporta ninguna gran revelación (lo que ya parece obvio antes de la mitad de la historia). Otra impresión es que el autor decide la identidad del malo misterioso en el último minuto. Parece como si hubiera tirado un dado y elegido un personaje al azar dado que no hay indicios hasta ese momento.

Mi conclusión: es un buen libro para leer en esas ocasiones en las que uno se encuentra encerrado en un ascensor por varias horas, o cuando no funciona el televisor, hemos leído todos nuestros libros y las opciones que quedan son The Da Vinci Code o la guía telefónica.

Spam en comentarios

En los últimos tiempos este blog viene siendo blanco de robots que dejan spam en comentarios. Su objetivo es generar referencias artificiales a páginas de gente que tiene algo para vender, de manera de aumentar la relevancia de esas paginas dada una búsqueda en Google. Desde que incluí los últimos comentarios en el margen esto se volvió más molesto. Con frecuencia empecé a ver comentarios dejados por “buy viagra” o “gay porn”.

Decidí tomar alguna medida para sacarme de encima esta molestia. Por un lado consideré poner un captcha (esas imágenes con letras que Yahoo o Hotmail, entre otros sitios, nos piden descifrar cuando creamos una cuenta). Por otro, pensé en instalar un plugin de MovableType que bloquea una lista de palabras consideradas sospechosas. Finalmente hice algo más simple: modifiqué el nombre del script que maneja los comentarios.

Resulta que en MovableType, el script que maneja los comentarios se llama mt-comments.cgi. Un robot sólo tiene que encontrar listados de blogs e intentar ejecutar el script con parámetros arbitrarios. En muchos de esos intentos logrará dejar comentarios. La idea es que al cambiar el nombre de archivo del script esos programas no serán lo suficientemente inteligentes como para deducir su nueva ubicación. Los spammers suelen aprovechar los blancos más fáciles: si en un barrio hay una cantidad inagotable de casas con ventanas abiertas, lo más probable es que un ladrón las elija para ir a robar antes que intentar forzar una ventana cerrada.

No sería muy difícil para un robot deducir el nuevo nombre del script pero dudo que alguien se tome el trabajo de programar esa lógica por el momento, sobre todo si va a haber grandes cambios en la versión 3.0 de MovableType. Por el momento, el problema quedó solucionado en un par de minutos.

Argentinadas

Ayer a la mañana fui al banco a hacer un trámite. Saqué un número y me senté a esperar. Los dos empleados estaban atendiendo a otros clientes, aparentemente yo era el próximo. Poco después llegó otro señor que también se sentó. Un par de minutos más tarde una mujer sacó número al tiempo que se desocupaba uno de los empleados.

Mujer (en un intento velado por colarse): Perdón, ¿puedo hacerle una preguntita?
Empleado: Sí, dígame.

La mujer pregunta algo y se pone a hablar con el empleado. Se sienta y el hombre comienza a antenderla. En ese momento me doy cuenta de que se han defecado en los números. Me levanto, voy hasta donde están ellos y digo:

Yo: Disculpe, ¿llaman por número o pasa el que pasa?
Empleado: Es por número, vamos por el 41. ¿Usted qué número tiene?
Yo: 40.

El empleado le indica a la mujer que debía atenderme a mí primero. La mujer intenta aplicar el Gambito de Sevilla:

Mujer: Lo que pasa es que usted no estaba (falso, e irrelevante dado que el empleado no llamó por número).
Yo (contraataque fáctico): Señora, estaba sentado acá (a dos metros).

La mujer aceptó su derrota y dejó que el empleado me atendiera. Luego del trámite me anoté un poroto para la justicia. Argentinos, terminemos con el flagelo de los coladeros, colágenos o como les guste llamar a quienes se cuelan.

Más allá del aburrimiento

Tengo una película para recomendar a los enemigos. Se trata de “Beyond Borders” (más allá de las fronteras), con Angelina Jolie. Mi crítica en dos palabras: beyond boredom, traducido en el título de este post.

La película dice estar basada en una historia real (concepto de significado nulo dado que cualquier cosa puede estar “basada” en hechos reales). La idea es la siguiente: Angelina es una joven de la alta sociedad británica. En una boda conoce al muchacho de la película (Clive Owen), un señor que irrumpe en la fiesta para denunciar que miles de niños morirán de hambre en Etiopía porque un político allí presente ha decidido cortar unos fondos del gobierno. De ahí en más, Angelina y el muchacho se dedican a hacer el bien en tres episodios espaciados cada cinco años. Primero en Etiopía, luego en Camboya y más tarde en Chechenia, donde Angelina vuela por los aires al pisar una mina antipersonal. Más allá de las diferentes inclemencias climáticas (calor y desierto, lluvia y selva, nieve a más no poder) y lenguajes extraños, los tres lugares representan un Tercer Mundo de cartón, ese lugar inhóspito y unidimensional al que los norteamericanos temen acercarse. Ningún personaje local tiene más líneas que las necesarias para contar alguna anécdota lacrimógena que debería haber sido mostrada con imágenes en lugar de diálogo. Todo en el tercer mundo huele a miseria, peligro y aventuras.

El tono de Beyond Borders la asemeja a un infomercial, al estilo de “por un dólar diario usted puede alimentar a un niño africano”. Es obvio que Angelina tiene buenas intenciones y quiere mostrar una realidad ajena al público típico de sus películas. La elección de centrar el argumento en una historia de amor inverosímil y traída de los pelos es nefasta y hasta irrespetuosa. Sí, Angelina, el mundo está lleno de sufrimiento. Si querés mostrarlo, hacelo desde el punto de vista de quien lo vive, no de un observador que no tiene la menor idea de lo que ocurre a su alrededor.

En síntesis: la peor película que he visto en lo que va del año, así nomás.

Crímenes y accidentes

Esta mañana noté que la copia del petitorio de Blumberg en el ascensor de mi edificio lleva juntadas unas treinta firmas. La primera tardó un poco en aparecer pero después se dio un efecto de avalancha a medida que otros se fueron animando. Yo, como dije anteriormente, no pienso firmarlo.

Este tipo de fenómenos sociales dice mucho acerca de la condición humana. Por un lado, muchos deben tener la idea de que al poner un nombre y un número de documento en una hoja de papel están contribuyendo un granito de arena a una gran causa común. Por consiguiente, pueden de aquí en más dormir con la conciencia tranquila por haber hecho lo que estaba en sus manos. Este razonamiento es análogo al “soy un ciudadano y pago mis impuestos” que tanto les gusta esgrimir a muchos que conocí allá en el norte. Facilista e ingenuo y, aún más importante, inútil. ¿Se imaginará alguien que un ejército de empleados ñoquis armados con escáners y bases de datos verificará los nombres y los números de documentos?

En fin, lo del petitorio no da para más. Me interesa más otro tema: el de cómo la gente percibe el peligro. De acuerdo con las estadísticas oficiales, en la Argentina se produce un secuestro por día, en promedio. Como comparación, cada día mueren veinte personas en accidentes de tránsito, un número altísimo a nivel mundial. O, como dice este artículo de La Nación, es como si todas las semanas se cayera un avión con 140 personas a bordo (sin contar a los aún más numerosos heridos).

La semana pasada me dediqué a observar un poco el tránsito mientras caminaba por Buenos Aires. Por ejemplo, intenté cruzar una avenida con el semáforo peatonal a mi favor sin detenerme a dejar pasar a los autos que doblaban, dado que por ley el peatón tiene prioridad de paso. Una ambulancia fuera de servicio me tocó bocina para pasar primero. Le dije a su conductor que debía esperar a que yo cruzara, a lo que me contestó con una puteada.

También la semana pasada, una compañera de trabajo de una amiga, de veintipocos años, murió en un accidente de tránsito a baja velocidad. El auto en el que viajaba con sus padres fue chocado de atrás. Como los asientos traseros no tenían apoyacabezas, se fracturó el cuello y murió en forma instantánea. Conozco otras personas que murieron en forma parecida, mi abuelo entre ellos allá por 1970.

La pregunta es, por qué no vemos manifestaciones y petitorios en los que se pida que se hagan cumplir las leyes de tránsito. El reglamento argentino es muy parecido al de Estados Unidos, donde la tasa de muertes es ocho veces menor. Supongamos que pasáramos de 8x a solamente 2x. Eso significaría que todos los días habría quince muertos menos. A mí eso me parece mucho más importante que el tema de los secuestros.

Yo creo que la diferencia de percepción tiene que ver con los siguientes factores:

- Acostumbramiento: los accidentes de tránsito son aceptados como algo inevitable. Un accidente no es noticia, dado que ocurren decenas todos los días.

- Sensación de control: un secuestro es visto como algo que está fuera del control de la víctima. Un conductor típico, por otro lado, suele sentirse omnipotente. El 70% de los conductores cree que maneja mejor que el promedio.

Los que hemos vivido en países más desarrollados tenemos la posibilidad de comparar. En mi caso, habiendo manejado unos ochenta mil kilómetros por calles y autopistas norteamericanas y otros diez mil por Europa, puedo decir que hacerlo en Argentina requiere más concentración y mejores reflejos. Todos los días debo estar atento a circunstancias que serían impensables en aquellos lugares. El primer ejemplo que me viene a la mente es el juego del “Chicken” en todas las esquinas sin semáforo de Buenos Aires. El segundo, como peatón, es la falta de respeto total de los carteles de PARE y las sendas peatonales.

En lo personal, en lugar de andar pelotudeando con petitorios, preferí escribir esto sobre un problema mucho más serio, con un número de muertes anuales mayor a la de los desaparecidos del Proceso. Me gustaría ponerme en contacto con otras personas que quieran hacer algo al respecto. Quizás podamos colaborar con la Asociación Civil Luchemos por la Vida.

Ejercicio para actores

Crear una personalidad alternativa, lo más diferente posible de la propia. Por ejemplo, si el actor es extrovertido, agnóstico y deportista, el alter ego deberá ser tímido, creyente y sedentario. En caso de ser soltero deberá inventarse una pareja. Si no, la personalidad tendrá una gran dificultad para relacionarse que obliga a sostener la soltería.

Buscar un psicólogo o psicoanalista al que se deberá acudir dos veces por semana durante años, desarrollando facetas de la nueva personalidad en forma opuesta a lo que ocurre en la realidad. Por ejemplo, si el actor está en las malas y le cuesta llegar a fin de mes, al “otro” le va de maravillas como emprendedor y se compra un auto importado y una casa en un country. Los conflictos y situaciones personales relatados al terapeuta deben ser creíbles y consistentes. Se evaluará específicamente la habilidad para mantener la ilusión durante el mayor tiempo posible, evitando toda sospecha.

Si el analista descubriera la verdad, el actor deberá inmediatamente generar una tercera personalidad: la de un asesino brutal y sin piedad. Durante esa misma sesión, de ser posible, deberá liquidar al terapeuta y deshacerse del cuerpo utilizando alguno de los métodos vistos en la materia Películas policiales I.

En el caso de ser descubierto por la policía, el actor pretendrá llamarse Verbal Kint y deberá acusar del crimen a la banda de Keyser Soze.

Petitorio

Esta mañana en el ascensor de mi edificio apareció una copia del petitorio de Blumberg. Lo leí con detenimiento y decidí no firmarlo porque no estoy de acuerdo con lo que propone (especialmente la parte que concierne a los celulares). Lo reproduzco aquí, junto con mis objeciones a cada punto:

1- “Impulsar la sanción en la Honorable Cámara a vuestro cargo, de la legislación penal que contemple los siguiente puntos. Una ley que reprima la portación de armas con pena de prisión no excarcelable”.

Esto no me parece una mala idea. Lo que no entiendo es cómo se espera que esto haga disminuir la tasa de secuestros y otros crímenes. Alguien que se dedica a los secuestros no va a andar por ahí mostrando un arma que porta sin permiso. Esto podrá sacar de las calles a un imbécil que va a ver un partido de fútbol con un arma ilegal encima. En el caso de un delincuente profesional con dos dedos de frente, el arma sólo sería descubierta al ser detenido por algún otro motivo.

2- “Una ley que obligue a la registración pública de la telefonía celular móvil con indicaciones de los datos personales del titular y su documentación. Asimismo, se registren quiénes venden o alquilen dichos aparatos. Prohibición de venta a quienes registren antecedentes penales. Regular la facultad de las fuerzas de seguridad a verificar la titularidad en la vía pública y al secuestro de la tenencia irregular”.

Esto me parece irrelevante y hasta contraproducente. Pensar que alguien va a dejar de organizar crímenes al no tener teléfono celular es tremendamente ingenuo. Los secuestros no comenzaron con los teléfonos celulares. Los secuestradores siempre van a encontrar la forma de comunicarse y organizarse. Al ser ilegal que alguien con antecedentes penales posea un teléfono celular, se crea el incentivo para un mercado paralelo de celulares truchos. También se crea una nueva motivación para secuestros express y robos: los documentos robados y los teléfonos celulares en funcionamiento pasan a ser un botín interesante. Aún peor es la marginación social de cualquiera que haya cumplido una condena penal por el motivo que sea y esté intentando reintegrarse al mercado laboral. Cada vez más ocupaciones requieren estar comunicado en la calle. No creo que queden muchos taxistas que no tengan celulares, por dar un ejemplo.

Un párrafo aparte para la facultad de las fuerzas de seguridad de identificar a los poseedores de un teléfono celular. Un extranjero con un celular de otro país que funciona aquí no podría justificar su tenencia. Alguien que no tenga su documento encima, tampoco. Los medios técnicos para que un policía pueda verificar un celular no existen y requerirían una inversión. Esto daría pie a escenas como la siguiente:

Oficial: El sistema no me registra su celular, señor. Voy a tener que decomisarlo.
Individuo: No puede ser. Tiene que ser un error de ustedes.
Oficial: Es posible, a veces pasa. En todo caso va a tener que acompañarme a la seccional.
(la resolución de esta escena queda librada a la imaginación del lector).

3- “Adoptar un sistema de documentación personal (DNI) que impida su falsificación o adulteración, similar a lo implementado en los pasaportes”.

Tampoco es una mala idea en teoría. En la práctica esto requeriría una inversión enorme. Peor aún, como vimos anteriormente, esto convierte a un documento en un objeto valioso que justifica un robo o un secuestro express.

4- “Legislar un sensible aumento en las penas mínimas y máximas para los delitos de homicidio, secuestro y violación (mínimo 20 años). Establecer un régimen de especial severidad cuando en el delito participen o estén involucrados funcionarios o miembros de fuerzas de seguridad. Las penas sean siempre de cumplimiento efectivo y total sin salidas anticipadas en ningún caso. Modificación del régimen de imputabilidad penal de los menores”.

5- “Modificar la pena en condena por dos o más hechos. las penas deben sumarse sin límites máximos”.

6- “Que la pena perpetua sea perpetua. No más 25 años de máximo”.

Esto está pensado desde el punto de vista de quien que cree que los criminales son personas centradas y racionales, que se sientan a hacer una evaluación de costo-beneficio respecto de un golpe a cometer. Hacen un análisis matemático con tablas que indican la probabilidad y el costo de ser capturado, y la ganancia en caso de escapar con éxito.

FLASH DE NOTICIAS:

1) Los delincuentes suelen no estar al tanto de las leyes. Son delincuentes, no abogados.
2) El perfil de un delincuente no es el de una persona tranquila y sensata que se sienta a tomar mate mientras pondera las posibles consecuencias de sus actos. Hay estudios que demuestran la falsedad de esta hipótesis: la gran mayoría de los delincuentes creen que no serán capturados y no tienen idea de las consecuencias en caso contrario. Peor aún en el caso de un secuestrador que está dispuesto a jugarse la vida en un tiroteo con la policía. Lo último que le pasa por la cabeza es un año más o menos de cárcel.

Mucho más importante que la severidad de las penas es aumentar la percepción de que la probabilidad de captura es muy alta. Esto es algo mucho más obvio para un delincuente. Si nota que otros van siendo detenidos pasan dos cosas: por un lado le resulta más difícil formar un equipo. Por otro, el “negocio” le parece menos atractivo dada la probabilidad de fracasar que percibe.

7- “Legislar imponiendo para los excarcelados, sean procesados o condenados, una reeducación a través del trabajo. Establecer un mínimo de 8 horas diarias de trabajo para la comunidad, obras públicas nacionales, provinciales o municipales. Asimismo cárceles para el trabajo y el aprendizaje de artes y oficios. El trabajo dignifica tanto al hombre libre como al detenido”.

Esto me parece correcto y deseable, quizás luego de una generación tenga una influencia positiva. No hace a la cuestión inmediata.

A mi entender, la falla fundamental del petitorio está en que parece haber sido reactado por alguien sin la formación necesaria para resolver este tipo de problemas. Las soluciones a este tipo de problemas sólo pueden buscarse a través del estudio de casos similares a nivel mundial y las medidas que tuvieron efectos positivos. Es irresponsable proponer medidas cuya ineficacia ha sido demostrada, analizada y explicada.

Memoria

Hace un rato miraba los precios de discos rígidos en Pricewatch. A los precios de hoy, es posible comprar un disco de 160 GB por ochenta dólares. Acostumbrados como estamos a los gigabytes, es difícil darse una idea de la cantidad de información que eso representa. Algunas cosas que se pueden almacenar en ese disco:

- algo más de treinta películas en formato DVD (costo: u$s 2.66 por película)
- unos tres mil CDs de música (costo: menos de tres centavos de dólar por disco)
- 160.000 fotos digitales de alta resolución (veinte fotos diarias durante veinte años)

Una aplicación interesante sería grabar todo lo que se dice en una habitación. Usando un dispositivo activado por volumen (no graba si nadie dice nada) sería posible grabar varios años de conversaciones. Una empresa podría instalar micrófonos en sus salas de conferencias y archivar absolutamente todo lo que se dice en las reuniones. Una persona podría llevar un dispositivo portátil que grabe todo lo que diga y todo lo que escuche.

No me sorprendería que en unos años alguna empresa ofrezca un pequeño dispositivo subcutáneo con esta función, a colocar cerca del oído en la cabeza de una persona. Nunca más habría que preocuparse por tomar apuntes. Bastaría un comando a través de un control remoto para volver a escuchar todo lo que captó nuestro oído entre las 8 y las 8:30 del primer lunes de marzo del año pasado.

Otra aplicación, quizás más interesante aún, serían unos anteojos que graben todo lo que uno ve (y oye, por supuesto). El desafío sería hacerlos lo suficientemente livianos, e indistinguibles de un par de anteojos comunes. El almacenamiento podría ser inálambrico y debería estar siempre a pocos metros de los anteojos, quizás en un bolsillo o como parte del teléfono celular. Uno podría ir a una fiesta o reunión y, tiempo después, decidir ver de nuevo los mejores momentos.

Sería interesantísimo analizar el impacto social de este tipo de tecnologías.

Diamantes

Vi este cartel en el aeropuerto de Los Angeles hace unos meses. El slogan dice algo así como “este año el amor está rindiendo más que cualquier otra inversión”.

Love is outperforming everything this year

Aún más patético es el objetivo de esta publicidad. En Estados Unidos se acostumbra que un hombre le proponga matrimonio a una mujer poniéndose de rodillas y dándole una cajita con un anillo de diamantes. Otra publicidad (de la misma empresa/cartel, De Beers) sugiere gastar dos meses de sueldo en el anillo. Mientras tanto, ellos mantienen los precios de los diamantes en forma artificial.

Alguien en esta discusión de Slashdot los compara con FunHi, un sitio en el que la gente gasta dinero en regalarle íconos a otros para que los pongan en su perfil de usuario.