Ogeid » 2003 » Julio

Celulares

Actualización: este post generó tantos comentarios que he decidido establecer un foro sobre teléfonos celulares en este sitio (Mundo Celular): ogeid.com/mc.

Hasta hace cuatro años venía resistiéndome a tener teléfono celular, me parecía totalmente innecesario. Después de desencontrarme con amigos un par de veces luego de manejar media hora por la autopista, decidí dejar de lado mi convicción y me suscribí a Sprint PCS. Me compré un Motorola Startac, por su tamaño ideal para el bolsillo del caballero.

Luego de dos años el Startac se caía a pedazos. La batería duraba pocas horas y la antena, ya floja, hacía que las llamadas no me duraran más de tres minutos. Lo reemplacé por un Samsung N200 que aún tengo, que me viene dando muy buen resultado.

En los últimos tiempos aparecieron los servicios GPRS, que permiten tener una conexión de datos permanente y pagar sólo por el volumen de información que se transmite y recibe. En este momento, después de leer esta nota, le tengo muchas ganas al Ericsson p800. Corre el sistema operativo Symbian, que es open source. Hay disponible un cliente ssh con el que podría conectarme a mi servidor Linux, y también una versión del browser Opera para navegar por internet. El problema, claro, es el precio. Lo más barato que lo vi es alrededor de u$s 600. El otro problema es que en Argentina sólo es posible usarlo con Telecom Personal. Me gustaría averiguar qué servicios tienen disponibles y cuánto cuestan pero en el sitio no hay mucha información al respecto. Si alguien sabe algo, le agradezco los datos.

Posteando desde el parque

Estoy en Duboce Park en San Francisco. Me traje la laptop para ver si había conexiones wi-fi disponibles. Prendí la máquina y detecté cuatro redes diferentes. Es un hermoso día de sol, hay perros corriendo alrededor y mi mujer está por dejarme si no concluyo este post ahora mismo.

Dando vueltas por el Silicon Valley

Esta mañana salía de mi casa apurado porque iba a llegar tarde a mi dentista. Mientras caminaba hacia mi garage escucho la voz de una chica que me dice: -por si lo estabas pensando, ese taxi es mío. En ese momento me di cuenta de que había un taxi estacionado, que esta mujer debía haber llamado una hora antes al menos (eso es lo que tardan acá).

El consultorio de mi dentista es en Mountain View (a 70 km de San Francisco), donde hacían por lo menos diez grados más que acá y se sentía el verano.

A la vuelta venía por la autopista 101, donde en el ´99 había un cartel de publicidad de una punto com cada veinte metros. Hoy, lo más parecido era un aviso de McDonalds que decía Bites or Bytes. We do both, refiriéndose a que ahora tienen conexiones inalámbricas de internet en los locales de la zona, para que uno navegue con una mano en la laptop mientras se come una hamburgesa de perro con la otra.

Estuve en Fry’s Electronics, el paraíso geek adonde solía ir más seguido cuando trabajaba en la zona. Venden cualquier clase de partes y artículos de computación y electrónica (tienen una selección enorme) junto con todo tipo de comida chatarra. Ninguno de los empleados tiene la más remota idea acerca de los artículos que allí se venden. Hay por lo menos cuarenta, y no hacen más que deambular entre las góndolas como zombies (o, más probablemente, androides), articulando un “How can I help you, Sir?” cada tanto.

Haciendo esos trámites me hice 180 km con el auto en una mañana casi sin darme cuenta.

Esto se está pareciendo al dullest blog in the world

Tiempo

En los últimos días no tuve mucho tiempo para postear. Estuve muy ocupado con los preparativos, vendiendo algunas cosas en eBay y reemplazando mi laptop por otra similar. Como no podía ser de otra forma, los dioses electrónicos tomaron mi Oda a mi laptop como una provocación y se la llevaron al más allá informático (cortocircuito del regulador de tensión y la batería). Puse un aviso en craigslist buscando una similar y me llegaron un par de ofertas. Terminé pagando $375 por una vaio z505hs, P3 500 Mhz, 1.7 kg de peso. Me gusta mucho ese formato, y para navegar, escuchar música y procesar texto no hace falta mucho más procesador.

Cuando empiece a programar de vuelta (espero hacerlo por hobby más que para ganarme la vida) voy a tener que armarme una máquina un poco mejor, preferentemente con 1 Gb de memoria. Un millón de veces más memoria que la zx81 que alguna vez tuve.

Ironía del destino, esta semana mis vecinos hicieron un upgrade de nuestro DSL compartido. Pasamos de EarthLink a Covad, que anda mucho mejor. Puedo hacer downloads a 150 KB/s. Eso lo voy a extrañar.

El viernes de la semana que viene parto de San Francisco rumbo a Los Angeles, donde tendré que arreglármelas con Wi-Fi hotspots. Hay alguno que otro gratis, o se puede pagar $40 por un mes para usar los de T-Mobile en los Starbucks.

Me tomo un té

Semáforo antes de entrar en un túnel mano única en Marin County, al norte de San Francisco.

Oda a mi laptop

Siguiendo con el tono geek de los últimos posts, quiero referirme a mi laptop.

Tengo una vaio z505r. Es una Pentium II, 366 Mhz, más que obsoleta para los parámetros actuales. Pesa apenas un kilo y medio y es ideal para navegar desde la cama o el sofá, viendo televisión. A lo largo del tiempo se le murió la batería, varias teclas dejaron de funcionar y el conector de ethernet se volvió impredecible (dejé de usarlo y le puse una tarjeta wi-fi). Estuve a punto de donarla, tentado por la sociedad de consumo a comprarme algo mejor (la Vaio TR1A, por ejemplo, que pesa lo mismo pero viene con lector de DVD incorporado, cámara de video, tres veces más cpu, etc.). El único problema: cuesta u$s 2000, lo que para mí es bastante oneroso teniendo en cuenta mis futuros (impredecibles) ingresos.

En lugar de eso, hice lo siguiente: en eBay me compré una batería nueva, un teclado y 128 Mb de memoria. Tengo una computadora nueva que todavía tira para rato por u$s 250. Dado que la uso sólo para internet, la velocidad del cpu me importa poco. 192 Mb de memoria es más que suficiente para varias ventanas del Mozilla Firebird y el Yahoo Messenger.

Me fui a dar una vuelta por San Francisco con la batería cargada (tira tres horas) y descubrí que hay hotspots 802.11b por todos lados. Algunos son gratuitos. En un momento estacioné el auto y me puse a leer mi mail, mientras mi mujer me miraba con cara de “o la computadora, o yo”.

A todo esto, el lunes a la noche se me murió la fuente de alimentación. Inmediatamente me compré otra en eBay por u$s 20. Me acaba de llegar y funciona perfectamente.

No sé qué voy a hacer en Buenos Aires sin eBay (y sin ganar en dólares, y sin hotspots wi-fi por todos lados).

Bienes digitales

Hace tres años me tocó trabajar en un proyecto llamado Digital Goods Initiative. La idea era proveer la infraestructura necesaria para que las discográficas y las productoras de cine pudieran vender contenidos directamente por internet.

De acuerdo con el análisis técnico que hice en su momento, con la tecnología actual sería posible proporcionar un servicio de video-on-demand, con el cual uno podría elegir una película entre cientos o miles y verla en su televisor como si fuera un DVD. La idea sería similar al cable modem: habría que instalar un servidor cada N hogares (N se determinaría de acuerdo con la tasa de uso del sistema) con espacio en disco como para almacenar, digamos, mil películas (un terabyte, más o menos). En una red local (una manzana), no habría ningún inconveniente para hacer streaming a tantos hogares simultáneos como dé la velocidad de acceso de los discos rígidos.

Supongamos que el servidor tiene 8 discos de 200 Gb. Las ocho películas más vistas se colocan en discos distintos. La máquina tiene varias placas de red para maximizar el número de películas que se pueden enviar en forma simultánea. En fin, podría seguir con la descripción del sistema. La conclusión es que es posible desarrollarlo desde el punto de vista técnico y económico.

El mayor obstáculo es el siguiente: si el precio es demasiado alto, el sistema sólo sería adoptado por unos pocos fanáticos. Si es demasiado bajo, las ventas no pagarían el costo del hardware. No existe un “sweet spot” para comercializarlo. En definitiva, el incentivo para suscribirse a este sistema no es tan grande para quien tiene cable y un videoclub a la vuelta de la casa. Sí, sería un poco más cómodo. ¿Vale cincuenta dólares por mes? Probablemente no. Peor aún, ¿cuál es la ganancia extra para las productoras de cine? El hogar promedio tiene un presupuesto para entretenimiento que es más o menos constante sin importar el medio (video, cine, cable, etc.). El gasto promedio no va aumentar por la aparición de un servicio nuevo sino que se va a redistribuir.

El proyecto fue cancelado, obviamente. Me pregunto cuánta gente sabe que un montón de avances tecnológicos no se aplican porque nadie le encuentra la vuelta al modelo de negocio.

Problemas con mi host

En los últimos días tuve varios problemas con mi host (www.phpwebhosting.com). Ocurre que la máquina que tiene el dominio ogeid.com es una PC Celeron 600 Mhz con 128 Mb de memoria. La comparto con decenas de otros sitios de web. En las últimas semanas estuvo muy lenta y por momentos inalcanzable. Para peor, uso Movable Type. Cada vez que escribo un nuevo post, el software intenta regenerar las páginas del sitio, lo que necesita una cierta cantidad de memoria. La semana pasada, los administradores de la red no tuvieron mejor idea que limitar la memoria disponible a mucho menos de lo que necesita Movable Type. El resultado: cada vez que escribo un post nuevo, no obtengo otra cosa que un “500 – Internal Server Error”. Encontré un script para regenerar el sitio a mano desde la línea de comando del servidor. Si este post es visible, significa que funciona.

Para esto, phpwebhosting me cobra u$s 9.95 por mes. Hora de buscar un proveedor mejor. Si alguien tiene una recomendación, será bienvenida.

California

Una semana sin postear. El poco tiempo libre que tuve lo aproveché para hacer un poco de turismo por California. Este fin de semana estuve por Lake Tahoe, que es muy parecido a Bariloche. Si bien el lago está a 1900m de altura, hacía mucho más calor que en San Francisco.

La idea era subir caminando hasta la cima del Mount Tallac, de 3000 metros. Veníamos bastante cansados por una semana movida y, dada la temperatura, preferimos subir por las pistas de esquí hasta los 2500 metros, donde había una vista espectacular del lago y alrededores.

[insertar foto del Nahuel Huapi]

Es muy interesante lo que ocurre en Tahoe. Por un lado es un lugar de una naturaleza espectacular. Por otro, la ciudad está a a ambos lados del límite entre California y Nevada. Al cruzar la calle Stateline aparecen casinos por todos lados y parece que uno está en Las Vegas.

Ese mismo día nos volvimos a San Francisco, son unas tres horas y media en auto. Pasamos por Sacramento, donde hacían 42 grados. Al llegar a San Francisco había niebla y hacían 18.

Al día siguiente teníamos ganas de salir a caminar de vuelta. Encontré una página que indica como subir a Twin Peaks, una de las colinas más turísticas de la ciudad, cortando camino entre las casas por callecitas y escaleras. De esa forma, desde la puerta de mi casa hasta la cima son menos de cuarenta cuadras. Nos tomó una hora llegar, y pasamos cinco minutos contemplando la ciudad porque había un viento digno del Aconcagua.

Anoche nos fuimos a dar una vuelta por el Golden Gate Park, el mayor espacio verde de la ciudad. Llevábamos una hora caminando por el parque cuando encontramos un llavero con unas diez llaves, entre ellas la de un auto, con abridor remoto. Lo primero que hice fue mirar alrededor y ver si algún auto respondía al botón de “abrir”. A veinte metros, las luces de un Toyota Corolla parpadearon. La duda: qué hacer con las llaves. Yo quería dejarlas sobre el capot. Mi mujer pensaba que alguien se iba a robar el auto si hacíamos eso. Quería dejar una nota en el parabrisas y llevarnos las llaves pero no teníamos papel ni lápiz. Finalmente se me ocurrió dejar las llaves en el asiento del conductor. Mi pensamiento fue que normalmente la gente no mira dentro de los autos a ver si alguien se olvidó las llaves, pero obviamente el dueño lo haría.

Estaba por ponerse el sol así que decidimos pegar la vuelta e ir a comer comida mejicana con la conciencia más o menos tranquila.