Luego de despotricar tanto contra este rincón del mundo, voy a hablar de una de las mejores cosas de San Francisco: la variedad culinaria. Estos años me hicieron descubrir los placeres de ciertas clases de cocina que en mi juventud porteña no se me hubiera ocurrido probar. Algunos ejemplos:
sushi: dicen que en San Francisco se come el mejor sushi del mundo fuera de Japón. Todavía no estuve por el imperio del sol naciente, pero en el último año he probado sushi en otros lugares y no puede compararse con el que se come acá. Antes de probar el sushi local yo no daba un mango por este tipo de cocina, me parecía una boludez snob digna de los De La Rúa juniors. En particular, hay un restaurante cerca de casa que se llama The Sushi Zone. Es un sucucho con capacidad para 16 personas en el que no aceptan tarjetas de crédito ni reservas. La primera vez, por curiosidad, me banqué una espera de una hora y media. La segunda tuve suerte y no había tanta gente. En ambos casos, mi paladar me lo agradeció.
comida india: En San Francisco hay bastante variedad, quizás debido a la enorme inmigración india que hubo en la zona del Silicon Valley. A mi oficina traen comida india una vez por semana y suele ser bastante buena. Mis amigos indios me llevaron a restaurantes que les gustan y voy bastante seguido porque los precios son accesibles. No llega al nivel de la de Londres, que es la mejor que probé hasta ahora.
Thai: El curry tailandés es uno de mis platos preferidos. Una vez llevé a unos amigos argentinos a probarlo y no pudieron soportar lo picante que era, aunque a mí no me había dado esa impresión. Aparentemente existe una “cultura de lo picante” similar a la cultura alcohólica. Una vez que uno se acostumbra, se vuelve una adicción.
mexicana: los burritos y los tacos son lo más barato que se puede comer en California, y bastante placenteros. Es posible llenarse hasta llegar al coma alimenticio por cinco dólares. No comprendo cómo puede haber gente que vaya a Taco Bell cuando hay un millón de taquerías (lugares mexicanos de comida al paso) mejores y más baratas.
Hay otras variedades que me gustan mucho, por ejemplo la cocina etíope (no es joda), de autor, italiana (con un estilo distinto del de Buenos Aires), afgana, etc.
Lo que sí, jamás he probado un bife como la gente en Estados Unidos. Hace varios años que dejé de intentarlo.